Pues un buen dia, despues de una maldita junta de esas ombligatorias, y de obtener resultados mas que buenos, sali y de camino a mi calabozo me di cuenta de que alli, frente a mi, estaba ese wey que siempre habia vivido conmigo pero que hacia mucho rato no veia... si, ese maldito cinico miserable que con esa sonrisa de triunfo le demuestra al mundo por que esta alli...
El me enseño que las penas tienen que quedar atras y que ellas, con o sin pan, no son buenas.
Señores, cuidado, estamos en la vispera de lo que hacen los Fenix...
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